Todos alguna vez hemos tenido esa vocecita en el fondo de nuestras mentes que nos dice "No Puedes...", "No Eres Lo Suficientemente Bueno...", "Admitelo, Eres Un Fracaso En Esto". Aquel demonio interno que nos aleja de todo lo que deseamos para nosotros en la vida. Algunos le ponen algún nombre como "Inseguridad"o "Miedo", otros simplemente lo consideran la versión oscura de sí mismos. Para mí, mi demonio se llamó "Envidia".
En la oscuridad de mis pensamientos me dejaba controlar por mi propio demonio que no me permitía ser quien yo quería ser, que no me permitía disfrutar mi vida, que me encerró en un mundo de oscuridad y aparente soledad. Ella era malvada, fuerte y controladora; me hacía sentirme inferior a los demás, incapaz de ser algo para alguien o simplemente alcanzar las metas que tanto añoraba. Me era sencillo hundirme en eso, permitía que ella me dominara y a la vez la culpaba de quien yo era en esos momentos: vulnerable, tonta, débil.
Muchos años me permití controlar por ella sin darme cuenta que aquel demonio era yo misma enfocando un odio propio que me cegaba ante la posibilidad de ver quien realmente era yo. Y así es, aquel demonio propiamente no existe físicamente, no es tangible, es una recopilación de emociones negativas hacia nosotros mismos. Lo cierto es, que si nosotros mismos no creemos en quienes somos y en lo que somos capaces de lograr...cómo esperamos que alguien más lo haga? Es más sencillo dejarte hundir por aquel demonio, dejar que el nuble tú visión y te convierta en un apático sin razón para vivir.
No se puede erradicar, una vez dentro de tí, siempre vivirá atormentándote hasta el día en que mueras. Lo único que puedes hacer es domarlo, quitarle poder, convertirlo en algo tan pequeño que no pueda dañarte. Sin embargo, siempre estarás consciente de su existencia y del poder que alguna vez tuvo sobre ti, los suficiente como para no volver a cometer el mismo error de dejarte caer y darle libre camino a la dominación de tú mundo. "El demonio tendrá poder siempre que tú mismo decidas dárselo".
Luchar en contra por descubrir tú verdadera fortaleza es la mejor arma que puedes poseer, ya que así como vives con tú demonio, también puede haber un ángel dentro de tí. ¿Cómo controle a mi demonio? Descubrí a mi ángel, "Hope". La esperanza, la ilusión y los pensamientos positivos me han permitido mantenerme firme en mi camino. Estar consciente de quien realmente eres y aferrarte a aquello sin dudar en lo absoluto, eso es la verdadera fortaleza. El demonio siempre vivirá en mí, pero nunca dejaré que me vuelva a controlar!
Déjemonos ser felices, la vida no es para sufrir es para disfrutarla y hacer tus sueños realidad. Nunca permitamos que alguien o algo nos haga sentirnos inferiores, somos tan grandes como deseémos ser y tan fuertes como nos permitamos ser.

